Los arquitectos liberales desde hace mas de tres años estamos en silencio, ... resignados como si tuviéramos que aceptar nuestra parte de culpabilidad en el descalabro económico mundial, con ese orgullo decimonónico heredado de mejores tiempos que nos ha hecho perder competitividad, diluyendo nuestro valor y prestigio en una sociedad cambiante. En esta época de crisis, nos hemos asignado el papel de cristianos devotos que asumen la culpabilidad de la época del “pelotazo”, ..del exceso de cemento en el territorio …y hasta de la destrucción del medio ambiente, con la sola esperanza, expresada por algunos políticos, de que “de los túneles se sale”… aunque quizá con los pies por delante. Otra explicación no le encuentro a nuestro silencio.
Mientras otros gremios se alzan en defensa del mantenimiento de los derechos y estatus económico y social de sus asociados, nuestros colegios “oficiales”?, con mentalidad de políticos de segunda , han intentado salvar la propia ropa mientras se hundía el barco,.. quizá porque realmente no han sabido formar parte del estamento político. Así, después de ocho meses de negociación, se vanagloriaron de haber conseguido que la administración del Estado no nos considerase graduados de segunda, reconociéndonos como una carrera superior, ¡faltaría más¡ , …pero por el camino nuestra profesión ha sido condicionada administrativamente con la labor de otros técnicos en la tramitación y obtención de licencias, …se nos ha cuestionado la capacidad de ejercer nuestros propios conocimientos , ... se han decretado leyes , normas y códigos con mínima intervención por nuestra parte, y una vez realizado el “potaje” ahora nos piden que rellenemos cuestionarios para mejorar “el condimento”. A nivel local, la administración, en la tramitación de los expedientes, nos somete al mismo trato y procedimiento que al ciudadano que pide un certificado de empadronamiento o el que presenta una solicitud de fe de vida, sin considerar la especificación y relación continuada en la gestión impuesta por la propia idiosincrasia de nuestro trabajo, mientras los arquitectos funcionarios quedan reducidos y colapsados por la burocracia general y con ellos la evacuación de nuestros expedientes, y todo ello sin que nadie nos defienda enérgicamente frente a estos ataques y falta de reconocimiento.
La informática que debería ser un medio de mejora de nuestro trabajo, se utiliza como medio de relleno de justificantes normativos, algunas veces de dudosa comprobación real en obra, siendo una forma impositiva de responsabilidades administrativas, un reconocimiento explicito en caso de cualquier error, muchas veces se convierte en un medio de prueba, que no de mejora del resultado final como debería ser, donde la disolución del interlocutor en el proceso cada vez dificulta mas nuestra labor sino te amoldas a los estándares preestablecidos o al sistema burocrático impuesto por funcionarios administrativos .
Mientras , los dirigentes nos dicen que nos vayamos a Brasil, Canadá , Emiratos Árabes o Gambia , que nuestra profesión y capacidad está valorada en el extranjero, y si nos quedamos en nuestro país que busquemos nuevas salidas, nos reinventemos, proponiéndonos salidas tan sugerentes como que nos dediquemos a la Energía, al reciclaje o a hacer de guías turísticos.
En la calle, el arquitecto que no forma parte del “Star-System”, está en liquidación, devaluado en sus honorarios a extremos insospechados , el 45 % en el paro absoluto o manteniéndose de la familia o de las chapuzas mas insospechadas y el otro 55% con sueldos inferiores a los que pagaban antes a los estudiantes en prácticas de sus despachos, ahora en venta forzosa.
Señores…. Ya está bien de hacer de plañideras impotentes, exijamos al Colegio nuestra presencia en los medios, el respeto a nuestro tiempo y trabajo , denunciemos a los medios establecidos por la administración en los concursos y en nuestra relación día a día cuando estos solo sirven para obtener su propia rentabilidad política, expongamos públicamente el engaño de ciertas contrataciones , la falta de valoración del esfuerzo exigido y los recursos empleados por los técnicos, los cuales nunca son recompensados y siempre dados por nuestra parte en anteproyectos, concursos y relación profesional con nuestros clientes .
Sin menospreciar la necesaria evolución hacia el trabajo en Equipos multidisciplinares, pidamos el reconocimiento de nuestra capacidad como Gestores de Proyectos, si es necesario fomentando cursos de especialización para gestiones concretas.
Consigamos que la administración declare nulos todos los proyectos realizados por nosotros hace más de tres años y que no tengan licencia, o si está fue otorgada y no se han iniciado las obras, todo ello en consideración a la evolución de la normativa, a la caducidad del acto administrativo y a la responsabilidad que ciertos seguros imponen al proyecto de forma innecesaria. Y en todo caso, siempre anulado si no consta autorización expresa del mantenimiento del proyecto por parte del técnico redactor del mismo.
A través del Colegio con implicación directa del mismo:
Hagamos un seguimiento real del tiempo que tarda la administración en evacuar un expediente técnico, por medio de un seguimiento externo a la administración, con información directa de los arquitectos, describiendo los problemas aparecidos en el proceso y el trato recibido por la administración a los proyectos que pudieran ser considerados competenciales también de otros técnicos.
Denunciemos en la tramitación de expedientes los “criterios subjetivos o internos de la administración “ no publicados o variables en función de localización, administración interviniente o gestión realizada.
Notifiquemos errores en la Normativa, Códigos técnicos, Ordenanzas etc.. y su aplicación.
Denunciemos competencias desleales , honorarios por debajo de la libre competencia de mercado, algunos de ellos incluso publicados con todo descaro en páginas de internet.
Exijamos que el trabajo realizado para los Concursos de la administración sea mínimamente valorado y considerado como una aportación dineraria por el concursante a efectos de desgravación de impuestos. Igualmente cuando entregamos anteproyectos o ideas a nuestros clientes.
Es muy difícil valorar nuestras ideas, en un mundo donde hasta la definición de arquitecto es puesta en crisis, donde la sociedad lo encaja entre la simplificación de su función como un ordenador de espacios con conocimientos técnicos, hasta un recurso para la legalización de ideas propias preconcebidas, y en el mejor de los casos llega a ser considerado como un factor que puede aportar valores y resultados intangibles en la concepción del espacio, influyendo en el bienestar y las relaciones humanas desde la ordenación del territorio y de la obra de construcción. Viendo esto, ahora pedirle al arquitecto que valore su aportación desde el inicio, parece tarea difícil .
Por el contrario, desde hace mucho tiempo, un Colegio “Oficial?” debería haberse planteado todas las cuestiones aquí descritas y muchas otras, y ahora debería estar actuando y no solicitando la realización de cuestionarios sobre temas que ya deberían estar abordados.
No sé quien dijo , “Para salir de un laberinto, busca la ayuda de un arquitecto ” … y ahora a quien pedimos ayuda los arquitectos, cuando todos estamos metidos en un laberinto al que no se le ve la salida?.